domingo, 8 de febrero de 2009

Moros y Cristianos

Petrer, como muchos otros pueblos de sus alrededores, tenía instituidas unas compañías de armas, de las cuales arrancó después su soldadesca. Estas compañías estaban destinadas a mantener la paz o a defender la costa ante los posibles ataque s de piratas berberiscos.

El origen de las fiestas de moros y cristianos, que rememora el enfrentamiento entre estos dos bandos, tiene su memoria histórica en este tipo de obligaciones civiles que habían de cumplir los hombres. Algunas compañías ejercían funciones de tiro con arcabuces con motivo de las festividades más importantes. El 12 de mayo de 1822, en un bando municipal, se marcan las normas que deben seguirse en la fiesta de Soldadesca de moros y cristianos, que se celebrará el día 14 de mayo, festividad de San Bonifacio.

En la fiesta participan diez comparsas, cinco dentro del bando cristiano y cinco más dentro del bando moro. Las del bando cristiano son: Tercio de Flandes -popularmente flamencos-, Marinos, Vizcaínos, Estudiantes y Labradores. Las del bando moro son: Moros Viejos, Moros Nuevos, Moros Beduinos, Moros Fronterizos y Berberiscos. A su vez, cada comparsa se compone de diversas filaes, formadas por una docena de personas, que son las que participan en los desfiles (entradas). Por otra parte, todas las comparsas tienen su abanderada, su capitán y su rodella (niña que acompaña a la abanderada y al capitán, y que en algunos momentos escenifica unos pasos de danza rituales).

El festero (participante activo en la fiesta) se agrupa, pues, en una fila y comparsas, por otra parte, despliegan una intensa actividad durante todo el año, preparando la fiesta, y son el núcleo de asociación y participación. Todas las comparsas, finalmente, están integradas en la Unión de Festejos San Bonifacio Mártir.

El jueves por la tarde se celebra la Entrada saludo de las bandas de música, acto en el que se recibe a las bandas que participarán en la fiesta, las cuales interpretan al unísono el pasodoble Petrel en la plaza de Baix, delante del Ayuntamiento. La música es un elemento esencial de la fiesta, ya que los pasodobles y las marchas moras acompañan a los festeros en todos los actos. A las 12 de la noche tiene lugar la Retreta, en que las comparsas ofrecen a sus simpatizantes y amigos una especie de homenaje, y éstos pueden participar para darle más prestancia y alegría.

El viernes a las diez de la mañana se procede a la Bajada del Santo desde su ermita hasta la iglesia parroquial, en la plaza de Baix. La subida previa a la ermita se hace disparando al alardo, mientras los capitanes hacen ostentación de sus rodelas. A las 6 de la tarde se celebra la tradicional Guerrilla, en la que se disparan arcabuces y cañones y, a continuación, la Embajada mora, en la que el moro se rinde al cristiano. A las 12 de la noche se lleva a cabo la Embajada en valenciano, una versión satírica de las Solemnes embajadas de la fiesta.

El sábado por la mañana se celebra la Entrada Cristiana, una demostración de luz y color que Petrer brinda a todos sus visitantes. A las 5 de la tarde, la Guerrilla y la Embajada cristiana, en la que el cristiano asalta la fortaleza donde está el moro, que acaba rindiéndose. A las 9 de la noche se realiza la Solemne Procesión.

El domingo por la mañana tiene lugar uno de los actos más brillantes y especiales de las fiestas, el Desfile de Honor, y después se oficia la Santa misa. Por la tarde, resplandece la espectacular Entrada mora.

El lunes a las 10 de la mañana se efectúa la Subida del Santo y se celebra una Misa en acción de gracias. Después, y una vez han sido proclamados los capitanes, abanderadas y rodelas, las comparsas bajan con sus nuevos capitanes disparando al alardo.

Todos los actos son muy interesantes, pero destacan por su seriedad y solemnidad las entradas, la procesión y las guerrillas, así como el pasacalles general para asistir a la misa con las autoridades y el clero, en el que van reunidos y formando una sola comparsa todos los capitanes, rodelas y abanderadas. Este acto, que se realiza en la plaza de Baix, resulta extraordinario por la riqueza de colores en todo su conjunto.

jueves, 22 de enero de 2009

Castillo de petrer

Casco antiguo y la hermita


Historia de Petrer


La ocupación humana del término municipal de Petrer se remonta al periodo neolítico. En las partidas de El Chorrillo y de l'Almortxò se han localizado evidencias materiales datadas en el V milenio antes de Cristo. Sin embargo, fue en torno al 2000 a.C. cuando se ocupó de forma plena buena parte del término municipal, desarrollándose pequeños asentamientos de tipo "aldea" o "caserío", dedicados a la agricultura de cereales y a la cría de ganado. De entre todos, destaca el yacimiento de Catí-Foradà, tanto por sus dimensiones, como por la información obtenida de las excavaciones efectuadas. De la Cultura Ibérica también se han registrado varios yacimientos arqueológicos datados entre el siglo V y III antes de Cristo - El Chorrillo, Hoya de Caprala, Mirador de la Sierra del Caballo, etc.-. De igual modo, en de época romana también tenemos constancia de la presencia de diversas villas romanas altoimperiales dedicadas a la producción de cereales, aceite y vino. De una de estas explotaciones agrícolas, la denominada Villa Petraria, procede un pavimento de mosaico polícromo de gran tamaño, datado en el siglo IV, único en el Levante peninsular por sus carácterísticas. Actualmente se conserva en el Museo Arqueológico y Etnológico Municipal.

Ahora bien, el origen del núcleo urbano de Petrer tiene su punto de partida en época andalusí, patente también en el paisaje. Fue Bitrir un núcleo islámico citado en la fuentes y en los itinerarios, posible cabeza de distrito administrativo, y un núcleo de importancia a tenor de la magnitud del Castillo de Petrer, construido en la segunda mitad del siglo XII. No obstante es posible que reutilizara alguna contrucción de época califal. Se trata de un poblado fortificado con un doble recinto amurallado y una torre central, ubicada en el lugar más elevado del Cerro del Castillo.

Tras la firma del Tratado de Almizra en 1244, por el que se establecía la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón en su expansión hacia el sur, el núcleo de Petrer -Bitrir- pasó a pertenecer al reino castellano. Petrer fue cedido por el rey Alfonso X el Sabio a Jofré de Loaysa, cuyos herederos mantuvieron el señorío hasta su venta a la familia valenciana de los Pérez de Corella. No obstante, ya en 1265 el rey aragonés Jaime I el Conquistador tuvo que acudir en apoyo del rey castellano, y sofocar algunas rebeliones de las poblaciones moriscas del reino de Castilla. Entre ellas, tomó el castillo de Petrer.

Por la Sentencia de Torrellas de 1304 y el Pacto de Elche de 1305, el núcleo de Petrer quedó bajo la soberanía de la Corona de Aragón.

Durante el siglo XV, la villa de Petrer perteneció a la familia Pérez de Corella -Condes de Cocentaina- cuyos descendientes vendieron Petrer, junto a Elda y Salinas, a D. Juan Coloma, creándose a finales del siglo XVI por privilegio de Felipe II el Condado de Elda, al que perteneció Petrer hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

En el siglo XVI la población de Petrer era eminentemente morisca, cuyas base económica fundamental era la agricultura y la cría de ganado; por ello tras la expulsión de los moriscos en 1609, tan sólo quedaron en la población, el alcaide del Castillo y siete familias de cristianos viejos. Petrer fue repoblada con cerca de 100 familias procedentes de pueblos vecinos como Castalla, Onil, Biar, Xixona y Mutxamel, gracias a la carta de población otorgada por D. Antonio Coloma en agosto de 1611.

Durante la Guerra de Sucesión, en el periodo 1700-1714, Petrer luchó a favor de Felipe V y formó parte de la unión de Castalla, consiguiendo de manos del rey diversos privilegios como premio a su lealtad.

Finalmente, como último acontecimiento histórico importante, destaca la circunstancia de que Petrer fue sede, durante los últimos días de la Guerra Civil, del Gobierno de la Segunda República Española, al establecerse en la finca rústica "El Poblet" el presidente Negrín y su gabinete de Ministros, días antes de marchar al exilio.


lunes, 19 de enero de 2009

Resumen de Petrer

¡Petrer tanto que ofrecer!

En lo alto su castillo, restaurado y mimado por los petrerenses, y en el corazón su casco antiguo, con estrechas callejuelas y subidas y bajadas y arcos árabes y sabor a antaño. Petrer medieval con su acueducto y las ermitas de San Bonifaci y el Santísimo Cristo.

Tradiciones

Los moros y cristianos en honor a San Bonifacio, de gran vistosidad y espectacularidad en sus embajadas, desfiles, guerrillas, procesiones y subidas del Santo. Diez comparsas lucen sus galas en la fiesta, divididas en dos bandos: el moro y el cristiano. Las fiestas patronales en honor a la Mare de Deu del Remei. Todo color, ruido y fiesta.

Espacio natural

Los extensos parajes de Petrer despiertan un instinto de aventura. L'almadrava, l'avaiol, Caprala, y Puça, la Serra del Cavall, la Forada, la vall de Catí, el Cid y l'Arenal de l'Almorxó. Montaña, agua, aire y sol. Olor a romero y cantueso. Montañismo, senderismo, rutas a caballo, al-delta, espeleología, escalada...

Buen gusto

Variada gastronomía: la gachamiga, el gazpacho, l'arrós amb conill i caragols serranas, all i les fassegures. El gusto a la buena mesa conlleva buenos vinos blancos, rosados y tintos de fama internacional. Para terminar el menú, buenas pastas.

Progreso

Los bolsos y el calzado son los productos más importantes de la floreciente industria de Petrer. Petrer industrial. Petrer moderna. Nuevas construcciones se asientan en sus alrededores. Parques y jardines, sobre los que destaca el Parc "9 d'octubre" y el Parc "El Campet".